PAJILLAS MENTALES

DEPENDENCIA TECNOLÓGICA

20070517155548-dibujo.jpgRecientemente en la ciudad japonesa de Hirata, el alcalde decretaba un "día sin ordenadores" a la semana en todas las oficinas del ayuntamiento. Se trataba de un intento de combatir la dependencia de la tecnología que se está produciendo en Japón, especialmente entre los jóvenes. Según el alcalde de Hirata, Mitsuyasu Ota, es importante que los empleados hagan el pequeño esfuerzo de escribir a mano para valorar la escritura, ya que cada vez se cometen más errores al escribir con procesadores de textos. Por otra parte, el estar sentado todo el día delante del ordenador dificulta el contacto humano.

El alcalde decretó la medida al darse cuenta de lo dependiente que eran del ordenador no sólo los empleados, sino también él mismo. El día "sin ordenador" es bastante impopular entre los empleados más jóvenes, que consideran que la mayor parte del trabajo se deja de hacer ese día, ya que el 90% de los documentos escritos se realizan mediante ordenador.

Esta noticia procedente de Japón nos puede hacer reflexionar sobre la tecnología y la dependencia que produce su uso. Pero quizás con un poco más de profundidad de lo que la noticia parece sugerir.

En los últimos años se han generado multitud de cambios provocados por las novedades tecnológicas. No hace tanto tiempo que el único modo de lavar la ropa (por parte de las mujeres) era ir al río o, en el mejor de los casos, reunirse en un lavadero acondicionado al efecto por parte de las autoridades municipales. Ahora es prácticamente inconcebible un hogar sin lavadora y la vida se nos complica cuando no podemos hacer uso de ella. Podíamos seguir poniendo ejemplos como la plancha o cualquier otro electrodoméstico (cada cual tendrá sin duda el suyo propio, del que le aterraría tener que prescindir). Evidentemente, esto también produce dependencia tecnológica. Sin embargo no nos imaginamos a Mitsuyasu Ota decretando un "día sin electrodomésticos" En general, nos preocupa más la dependencia creada por los ordenadores, y no precisamente cuando estos nos facilitan una tarea tan inocente como la que puedan desarrollar con ellos los trabajadores de las oficinas estatales del ayuntamiento en Hirata o en cualquier otro lugar. ¿Nos preocupan los ordenadores porque están realizando tareas que hace algunos años se hubiesen considerado exclusivamente humanas?, ¿porque tienen que ver con el pensamiento?

Es evidente que el mal uso del ordenador en tareas relacionadas con el pensamiento puede traer como consecuencia el peor funcionamiento de la mente al no ejercitarla. Bastará un ejemplo, que puede sorprenderles a aquellos que estén alejados del mundo universitario. Ya no es anecdótico encontrar a estudiantes universitarios que recurren al ordenador para saber cuál de las siguientes es la operación que no se puede realizar: 3 dividido por cero o cero dividido por 3. Al calcular con el ordenador ambos cocientes, será incorrecto aquel para el que la respuesta es "E" (es decir, error), concretamente 3 dividido por cero (pues cero dividido por tres es igual a 0). Junto a sus aplicaciones en los cálculos matemáticos, también podríamos pensar que el uso de los procesadores de texto con correctores ortográficos incorporados hará que, a la larga, los usuarios olviden la correcta ortografía de las palabras.

Sin embargo, seguimos pensado que ambos ejemplos son insignificantes. No son ninguno de ellos los causante del pánico causado por el virus "I love You". Los ordenadores realizan otras tareas de mayor alcance relacionadas con el intelecto humano; hablamos de tareas que incluyen tanto el control como la supervisión de actividades tales como el tráfico aéreo, operaciones quirúrgicas, gestión bancaria, actividades militares....., por no citar partidas de ajedrez o la demostración automática de teoremas como base para insospechadas actividades enmarcadas en la llamada Inteligencia Artificial.

La iniciativa de Mitsuyasu Ota es difícil de entender porque de todas las tareas citadas no están ajenos sus conciudadanos tecnólogos, ni el gobierno de Japón. Este último ha puesto en marcha, desde el Ministerio de Industria, el programa "Human Media" en el que convergen la Inteligencia Artificial, la Realidad Virtual y la Tecnología Kansei (tecnología de las emociones) con un ambicioso objetivo: sustituir las actuales máquinas electrónicas por otras con las que el operador humano se pueda comunicar con el lenguaje natural, los gestos y las expresiones del rostro. ¿Se opondrá Mitsuyasu Ota al proyecto "Genoma Humano" en el que Japón participa con fondos públicos junto a EEUU, Reino Unido y Francia, en el que tan importante papel han tenido que ver los ordenadores en el desciframiento del genoma y del que se especula que permitirá desarrollar nuevos medicamentos contra enfermedades como el cáncer, el Parkinson o el Alzheimer y prevenir la corrección de defectos genéticos antes del nacimiento?

Pocos estamos dispuestos a renunciar a las ventajas de estas nuevas tecnologías. ¿Podemos pensar que dirían los asesores bursátiles? ¡No le pediremos que se olviden del ordenador! Tampoco pediremos a arquitectos e ingenieros que no tengan dependencia de los programas de diseño asistido por ordenador, ni prescindir de los programas para la prospección de depósitos de minerales o los programas de simulación como "bancos de prueba" en Aeronaútica. No pediremos a los investigadores en Oncología que se olviden de los avances en Bioinformática para la detección de tumores. Y ¿qué decir de todo el nuevo mundo creado por el uso de la "red"?

Nos sentimos orgullosos de los beneficios que nos proporcionan los avances en las nuevas tecnologías. Pero, a fe de ser sinceros, lo que nos preocupa es si "podrán actuar en nuestra contra". Nos preocupa conocer que los circuitos electrónicos son ya un millón de veces más rápidos que el disparo de las neuronas en el cerebro y tienen una exactitud cronométrica y una precisión que están lejos de poseer las células nerviosas. Nos preocupa conocer los avances en redes neuronales artificiales, con capacidades crecientes de aprendizaje a medida que se profundiza en la organización de los sistemas de conexiones de las neuronas en el cerebro. Nos preocupa pensar que conocidos investigadores afirman que llegará un momento en que los ordenadores alcancen y sobrepasen las capacidades mentales humanas. Nos preocupa pensar en las palabras de Roger Penrose en su libro ’Las sombras de la mente’: "Podemos esperar que pronto tendremos ordenadores con una gran inteligencia propia, ... podríamos pedirles consejo, podrían resolver los problemas de la humanidad ... ¿Harían a los seres humanos prescindibles?"

La preocupación es tal que algunos teóricos del derecho están empezando a plantearse si, en el futuro, habría que considerar que los ordenadores puedan tener responsabilidades o derechos legales. Y es que, quizás, el miedo a que el hombre dependa de la máquina sea el reflejo actual del mito de Frankenstein y, de alguna forma, en el subconsciente colectivo este arquetipo siga susurrándonos que nuestra creación acabará por destruirnos.

Autor: Gabriel Aguilera. Licenciado en Matemáticas y Doctor en Informática. | 2001

08/05/2007 18:12 Autor: noentiendona. #. Tema: SOCIEDAD.

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